Un accidente aéreo en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Guaraní, que sirve a Ciudad del Este, desencadenó uno de los episodios más insólitos y graves registrados en la aviación comercial regional. El sábado último, un Cessna 402B con matrícula ZP-BEE, perteneciente a la firma Aerotax SA y fletado por la empresa de seguridad Prosegur, se estrelló en el asentamiento San Isidro de Minga Guazú, a tan solo 750 metros de la pista. El siniestro cobró la vida de uno de los pilotos y dejó esparcidas en el terreno 30 bolsas con dinero en efectivo que integraban un operativo de traslado de valores que movilizaba en total 5 millones de dólares y 15 millones de reales desde Ciudad del Este hacia Asunción. La aeronave siniestrada operaba en tándem con un Beechcraft Baron matrícula ZP-BJL, que completó el trayecto sin inconvenientes hasta el aeropuerto de Luque, mientras el Cessna nunca llegó a destino.
El saqueo y la llegada del crimen organizado
Testigos y peritos confirmaron que, apenas producido el impacto y antes de la llegada de las fuerzas de seguridad, decenas de pobladores acudieron al lugar y comenzaron a recoger los billetes en bolsas. La denuncia formal presentada por Prosegur ante las autoridades paraguayas detalla un faltante de 2 millones de dólares, cifra confirmada por el comisario Carlos Duré, del Departamento de Cooperación Policial Internacional. El operativo de recuperación incluyó cinco allanamientos en el kilómetro 26 de la ruta PY02, sin lograr rescatar el efectivo sustraído. La situación se complejizó aún más cuando las autoridades advirtieron que bandas criminales organizadas comenzaron a operar en la zona utilizando uniformes falsos de agentes policiales y fiscales para extorsionar a los vecinos, exigiéndoles la devolución del dinero bajo engaño. Al menos un caso de este tipo fue confirmado oficialmente, lo que evidencia la velocidad con que el crimen organizado se infiltró en el caos posterior al accidente.
Una investigación que apunta a múltiples frentes
La pesquisa avanza en paralelo sobre distintos ejes: el origen técnico del siniestro, la identificación de los responsables del saqueo y el accionar de las bandas que intentaron capitalizar el botín. Los peritos analizan actualmente conversaciones de WhatsApp obtenidas en la zona del impacto como evidencia digital clave para reconstruir quiénes participaron en la sustracción del efectivo y cómo se organizó la extracción del material. El caso desnuda una vulnerabilidad operativa seria en los traslados aéreos de valores en zonas de alta conflictividad fronteriza como el corredor Ciudad del Este – Asunción, una de las rutas de mayor flujo económico informal de Sudamérica. La pérdida de una aeronave en zona urbana, la muerte de un piloto, el saqueo inmediato del cargamento y la posterior infiltración del crimen organizado configuran un escenario de múltiple complejidad que las autoridades paraguayas deberán desarticular en simultáneo.


