Putumayo: investigan sobrecarga y fallas tras caída del C-130

Putumayo investigan sobrecarga y fallas tras caída del C-130
El accidente del Hércules C-130 de la FAC que dejó 69 muertos y 58 heridos abre interrogantes sobre posibles excesos de peso, fallas mecánicas y errores humanos. Especialistas colombianos y estadounidenses analizan registros de vuelo, testimonios de sobrevivientes y videos para reconstruir los hechos en una de las peores tragedias aéreas militares del país.

Investigadores militares y expertos aeronáuticos avanzan en la indagación por la caída del avión Hércules C-130 en Puerto Leguízamo, Putumayo, que provocó 69 muertes y 58 heridos, una de las mayores tragedias aéreas en la historia militar de Colombia. La revisión del número de ocupantes, el cálculo de carga previa al vuelo y el comportamiento del avión durante el despegue emergen como las primeras líneas de análisis en una investigación que combina capacidades locales con asistencia internacional.

Más de 100 ocupantes a bordo: ¿exceso de peso?

Uno de los puntos centrales de la investigación es la cantidad de personal que viajaba a bordo. Según un reporte de El Tiempo, conforme a los manuales del C-130, la aeronave puede transportar entre 90 y 110 militares, dependiendo de su configuración. Sin embargo, el hecho de que en el accidente resultaran afectados más de 100 ocupantes, además de la tripulación, llevó a preguntarse sobre los controles realizados antes del embarque.

El alcalde de Puerto Leguízamo, Luis Emilio Bustos, señaló el posible sobrepeso de la aeronave, lo que aumenta el riesgo de disminución en la sustentación y la eventual pérdida de control. El soldado Mauro Peñaranda, uno de los sobrevivientes, afirmó que viajaban “más de 100 hombres”, lo que generaba una carga elevada a bordo.

Un soldado equipado puede superar los 100 kilogramos. Al multiplicarse por el número de ocupantes, la suma equivaldría a varias toneladas adicionales sobre la carga estimada. Un analista citado por el mismo medio explicó: “Eso incide directamente en la sustentación. Si el avión sobrepasa ese límite, puede entrar en pérdida”. La hipótesis de un exceso de peso como origen del desastre cobra fuerza tras los interrogantes sobre el cálculo de equipaje y el número de pasajeros.

La aeronave estaba certificada y la tripulación habilitada

El comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, general Carlos Fernando Silva Rueda, confirmó que tanto la aeronave accidentada como los 11 tripulantes tenían las aprobaciones reglamentarias: “Se encontraba en condiciones de aeronavegabilidad para el cumplimiento de su misión, como también lo estaban los 11 miembros de nuestra tripulación”, declaró el oficial a El Tiempo.

El general Silva Rueda agradeció además a la comunidad y a las autoridades locales por la asistencia en el rescate, señalando que “sin su ayuda esta tragedia habría tenido mayores proporciones”. La investigación técnica para esclarecer las causas del accidente será acompañada por especialistas internacionales, en particular de Estados Unidos, con respaldo de la Fuerza Aérea de ese país en la validación y reconstrucción de los hechos. “El objetivo es que el proceso avance de una manera ágil, transparente y veraz”, detalló Silva Rueda.

Hipótesis de falla mecánica o pérdida de motores

Diversas hipótesis iniciales se centran en la posibilidad de una falla mecánica, error humano o sobrecarga. Voces del sector castrense, como el general en retiro Guillermo León León, presidente de la Asociación de Oficiales Retirados de las Fuerzas Militares (Acore), advirtieron sobre la necesidad de prudencia ante interpretaciones rápidas. León sostuvo ante el medio citado que “normalmente un accidente no ocurre por un solo hecho, sino por la sumatoria de varios factores que al unirse producen el accidente”.

Apuntó también que el contexto influye en el juicio público: “Desafortunadamente todos estos hechos y en la época en la que estamos genera mucho ruido y se pierde la objetividad”.

La investigación examina si, segundos después del ascenso —el Hércules habría alcanzado unos 15 metros de altura— ocurrió una emergencia relacionada con los motores. En palabras de León, “los videos se percibe como si hubiera una desaceleración. Habrá que determinar si fue la pérdida de uno o de varios motores”.

El diseño del C-130 —dotado de cuatro motores y ala alta— le permite operar en pistas no preparadas y mantener el vuelo incluso si pierde dos motores, lo que resalta la rareza de un evento de este tipo en el modelo.

Descartado ataque externo, foco en causas internas

En relación a posibles agresiones externas, las declaraciones oficiales descartan un ataque deliberado. “Si el ministro de Defensa señala que no hubo un elemento externo como un cohete o un dron, eso nos ubica en la posibilidad de una falla interna que deberá analizarse”, añadió León.

Testimonios de sobrevivientes y observadores indican que después del despegue, ante una pérdida de capacidad de vuelo, el piloto habría intentado un descenso de emergencia en una zona despejada, maniobra que estaría vinculada al número de sobrevivientes reportados tras el siniestro. Un técnico consultado por El Tiempo señaló que el C-130 dispone de una rampa trasera y accesos laterales para evacuaciones rápidas: “Son procedimientos que se ejecutan en segundos”. La instrucción durante una emergencia se orienta de inmediato a adoptar posiciones de protección y evacuar en el menor tiempo posible.

Proceso técnico con respaldo internacional

La investigación técnica incluye el análisis de los registros de vuelo y de las evidencias halladas en tierra. El proceso cuenta con la participación de expertos nacionales e internacionales para determinar con precisión las causas del accidente y establecer medidas preventivas futuras.

El accidente del C-130 en Puerto Leguízamo representa una de las peores tragedias aéreas militares en la historia de Colombia, y su investigación marcará un precedente sobre los protocolos de seguridad, cálculo de carga y gestión de tripulaciones en operaciones de transporte de tropas en zonas remotas del país.