El Aeropuerto Internacional de Ezeiza (EZE) volvió a ser el escenario de un evento único para la aviación regional con la llegada del Boeing 747-8 Intercontinental de Lufthansa. Esta aeronave, ampliamente reconocida en el sector como la “Reina de los Cielos”, mantiene su vigencia como un ícono habitual en las mañanas de Buenos Aires, conectando de forma directa a la capital argentina con el hub de Frankfurt (FRA). Durante marzo de 2026, la operación cobró una relevancia especial debido a la visita de una unidad con el livery conmemorativo de los 100 años de la compañía, lo que atrajo a cientos de entusiastas y profesionales del sector al perímetro aeroportuario.
Tecnología y capacidad en la ruta transatlántica
Con una longitud de 76,3 metros, el B747-8i ostenta el título del avión de pasajeros más largo del mundo, superando incluso al Airbus A340-600. La configuración de Lufthansa para esta ruta es de 364 asientos, distribuidos en cuatro clases: First Class, Business, Premium Economy y Economy. A diferencia de sus predecesores, esta versión de última generación incorpora tecnología de los motores GEnx y un diseño de alas avanzado que lo vuelven considerablemente más silencioso y eficiente en el consumo de combustible, factores críticos para la rentabilidad de las rutas de ultralargo radio en el contexto operativo actual de 2026.
Un vínculo histórico con el mercado argentino
La relación entre este gigante y Ezeiza no es nueva: el vuelo inaugural se produjo en octubre de 2014, y desde entonces, la aeronave ha sido una pieza fundamental en la estrategia de larga distancia de la aerolínea alemana. Históricamente, las llegadas especiales de este modelo son celebradas con el tradicional bautismo de agua por parte de los bomberos de la terminal. Al ser uno de los últimos cuatrimotores en operación comercial regular, el 747-8i sigue siendo la aeronave más fotografiada por los spotters locales, representando un estandarte de capacidad y confort en el corredor que une a Sudamérica con el corazón de Europa.


